La dulzura de Mayo

Rosa Elvira Fontana, SJT

Mayo, el mes de La Virgen, el mes de las madres, el mes de las flores,
el mes del trabajo, el mes en que nuestros niños hacen su primera
comunión, y nuestros jóvenes confirman su fe.

Todavía siento la dulzura, cuando llega este mes, de aquellos días en
que recogeríamos las flores más bellas para ofrecerlas a La Virgen:
¡Qué momentos más hermosos! ¡Cuánta alegría en ese entonces!,
¿Qué nos ha pasado ahora? ¿A cambio de qué hemos estado
abandonando estas gratificantes costumbres?

También recuerdo el cariño con que preparábamos el regalo para
mamá, generalmente unas manualidades o ese artículo para la
casa, que ella valoraba tanto y que a veces ni utilizaba, ¡Cómo han
cambiado las cosas!

Cómo olvidar ese “Prepararse para la Primera Comunión, el
nerviosismo, el entusiasmo, la devoción, y lo mismo para la
confirmación. ¡Qué momentos aquellos! Y eso, que no hemos hablado
de la “primera lluvia de mayo”….

Definitivamente, mayo es un mes muy especial, que invita a celebrar
y a regocijarse, a compartir en familia, a dar amor.

No perdamos la fragancia y el sabor de vivir todas estas riquezas que
nos trae este maravilloso mes. Disfrutémoslo al máximo…

Muchas veces los agobios de la vida nos hacen olvidar que ahí está la
esencia de la felicidad, en vivir esos pequeños detalles.

No todo se compra con dinero, por el contrario, lo más valioso no
tiene precio ¿Qué ganamos con tanto afán, si como dice la Palabra:
“Al final de nuestros días no nos llevaremos nada y otros disfrutarán
lo que con tanto esfuerzo tu trabajaste”. Sabemos que el trabajo es
importante y necesario, pero lo más importante es la vida, ese regalo
maravilloso que Dios te dio…. nos dio.

Nunca es tarde…vivámosla a plenitud.
La invitación es clara: lleva esa flor a nuestra Madre María y dale un
fuerte abrazo a tu madrecita del alma querida.

EDITORIAL ABRIL 2018

UN LIBRO ES UN AMIGO

Cada año, en el mes de abril se celebra la feria del libro, sí, del libro sin más, del libro en general, del libro católico y del que no lo es tanto, del libro de aventuras y del libro de cuentos; del libro infantil y del libro de divulgación científica. Todos son libros, todos nos aportan algo, todos guardan en su interior sorpresas que debemos descubrir, todos nos invitan a conocer algo nuevo, algo fascinante, algo maravilloso. Pero, ¿y si a mí no me gusta leer? No te preocupes… también hay audiolibros que lo leen por ti, lo importante es que leas.

Leer es entender lo que está escrito, es captar el mensaje que encierra, es asimilar y hacer tuyo lo que otra mente ha expuesto de su experiencia para que te enriquezcas. Leer es estar informado y ya sabemos lo que eso conlleva: Información es poder.

¿Por qué es importante leer? Personalmente, te abre la mente, te ayuda a entender el mundo que te rodea, te ayuda a conocer que hay otras formas de pensar, otras formas de enfrentar los problemas, otras soluciones a los mismos problemas que tú tienes, otros mundos muy diferentes al que conoces y en el que te sientes seguro; te ayuda a valorar lo que tienes y, a la vez, comparar lo que otros tienen y que a ti te atrae. Socialmente, una persona que lee es bien valorada porque su cultura le ayuda a expresarse en cada momento, le ayuda a hacer ver a los demás su posición, le ayuda a interpretar lo que le rodea y puede ayudar a los demás a valorar los problemas y plantear soluciones. Una sociedad que no lee es fácilmente manipulable por los que sí lo hacen; un pueblo inculto no puede crecer porque no conoce hasta dónde puede llegar ni cuáles son sus derechos; un pueblo sin libros es un pueblo destinado al fracaso.

En el ámbito escolar la lectura es una base para la adquisición del conocimiento. El que sabe leer bien no tiene problema en conseguir buenos resultados escolares porque entiende todo y la comprensión es imprescindible para la fijación de conocimientos. No es una materia curricular, es un trabajo interdisciplinario en todas y cada una de las materias del currículo, un eje transversal imprescindible una base del aprendizaje. Si aprendemos a leer bien muchos de los problemas serán más llevaderos y nos resultará más sencillo resolverlos.

¿Te leyeron cuentos cuando eras pequeño? A los padres les proponemos que lean cuentos a sus hijos; aunque parezca que ellos no les prestan atención o se duermen rápido, ellos están asimilando, ellos están educando su oído para reconocer el tono empleado, están captando los mensajes aunque no lo parezca. ¿Es el libro un verdadero amigo? Claro que sí. Siempre ayuda. Les recomendamos que lean un artículo aparecido en el periódico EL MUNDO que se titula “Por qué tener una casa con 500 libros da tres años de ventaja escolar a tus hijos”. Léanlo, analícenlo y después ustedes deciden. Aprovechen las facilidades que durante este mes de abril dan esas ferias que se desarrollarán en estos días y no dejen pasar nunca la oportunidad de manosear sus hojas. Es una sensación maravillosa y nada aburrida. Ahora ya ni el precio es un problema… los tienen digitales a precios irrisorios. Y los médicos lo aconsejan para que no aparezca el tan temido Alzheimer.

Uno de los eslogan de la Fundación del Atlético de Madrid: “un libro en la mano y un balón en el pie”… Interesante, ¿no?

Editorial Marzo 2018

En esta vida nos jugamos la Vida.

Durante la Cuaresma, la Iglesia, como Madre y Maestra, propone que sus hijos nos enfoquemos,  y fijemos la mirada – todo nuestro ser- en acciones concretas que nos unan al misterio de Jesús en el desierto (Catecismo, 540), y en una serie de sacrificios y obras de misericordia.

La Cuaresma es un tiempo fuerte, pero sólo tiene sentido porque apunta a la Resurrección, así como esta vida tiene sentido porque debe apuntar hacia la Vida Plena. Es una preparación para celebrar mejor la Pascua, el Paso del Señor, Dios de la Historia (Heb. 13,8; Ap. 21, 6).

La abstinencia de ingerir ciertos alimentos, o realizar determinados “sacrificios” nos permiten disciplinar el cuerpo, acorde al espíritu, porque este último es animoso, pero la carne es débil (Mt. 26, 41). Estas privaciones sirven de “ejercicio” para que, como los atletas  (Heb. 12, 1) desarrollemos en nosotros el carácter, la templanza, la conciencia de lo importante que es practicar un ayuno más exigente, al que Dios nos invita y que va más lejos: “Abrir las prisiones injustas, dejar libres a los oprimidos, partir el pan con el hambriento, hospedar a los pobres sin techo, vestir al desnudo y no cerrarse a su propia carne” (Is. 58).

Este ayuno se traduce en las catorce obras de misericordia, siete corporales y siete espirituales. Las obras corporales: visitar a los enfermos, dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, dar posada al peregrino, vestir al desnudo, visitar a los presos, enterrar a los difuntos. También están las siete obras de misericordia espirituales: Enseñar al que no sabe, dar buen consejo al que lo necesita, corregir al que se equivoca, perdonar al que nos ofende, consolar al triste, sufrir con paciencia los defectos del prójimo y rezar a Dios por los vivos y los difuntos (Mt. 25; Is. 58, 6-8; Heb. 13. 3).

Madre Teresa de Calcuta insiste: “Ama hasta que duela”. No basta con dar. Es necesario darse. Esto, en ocasiones, implica “arriesgar el pellejo”, cuando se cometen acciones injustas; el bolsillo, ante una necesidad del amigo o desconocido; el tiempo, cuando en medio de nuestro cansancio brindamos ayuda al amigo que nos necesita.

Recordemos que en este mundo estamos de paso, que la verdadera vida es eterna y aspirar a ella es el plan preparado para nosotros (cfr. Mt. 25): en esta vida nos jugamos la Vida Eterna. Seremos juzgados por el amor, y amar es perdonar, ayudar, corregir, alentar, compadecerse, servir, darlo todo, como el mismo Dios hizo en la Cruz, que no se reservó nada para sí. Su entrega fue total (Jn. 3, 16).

Vivir para uno mismo, apegado a la buena vida y al confort puede ser un peligro para la vida espiritual, pues Dios nos pedirá cuentas, no solo de lo malo que hayamos hecho, sino de lo bueno que dejamos de hacer, de la indiferencia, el pecado de omisión. Esto podemos apreciarlo muy bien en la parábola de Lázaro y el rico epulón (Lc. 16, 19-31).

La familia, como iglesia doméstica, es el espacio idóneo para sentar las bases de la fe en Dios. Conversar en familia sobre Dios, Su Palabra, Su Voluntad, es un modo de colaborar para que la semilla de eternidad que fue plantada en nuestro bautismo pueda germinar. Es reponsabilidad de todos. Este es un paso importante, sí, pero también se debe aspirar para  que, como familia, cumplamos con el compromiso de realizar las obras de misericordia, que cuidemos el alma y el espíritu de los más pequeños (Lc. 17, 6), sin exasperarlos (Col. 3, 21), pero, como enseña Francisco de Sales, con amor y firmeza (Tratado del Amor I).

Que al finalizar esta Cuaresma nuestros sacrificios y ofrendas sean agradables a Dios y, al celebrar la Semana Mayor, muramos al pecado, esto es a la soberbia, al resentimiento, al egoísmo, a la insensibilidad, a todo lo que nos aleja de Dios y del hermano; y que resucitemos llenos de alegría y entusiasmo a una nueva vida, sabiendo que Jesús está vivo, que ha resucitado. Con la esperanza de que, al atardecer de nuestra vida, escuchemos esa voz cariñosa que nos diga: “Vengan, benditos de mi Padre, porque tuve hambre y me dieron de comer; tuve sed y me dieron de beber; estuve enfermo, y me visitaron; estuve en la cárcel y me fueron a ver” (Mt. 25, 34).

¡Este es el momento favorable para sembrar. Ahora es el día de la Salvación! -como indica Pablo, el apóstol (2 Cor. 6, 2). ¡Manos a la obra, Familia San Judas, para que cosechemos en el corazón los frutos perennes de la Pascua florida! (Flp. 4, 17).

¡Feliz Pascua de Resurrección!

Editorial Febrero 2018

A JUAN PABLO

Juan Pablo Duarte dedicó su vida para lograr una patria libre, inculcando al pueblo su ideología de nación independiente. Hoy nos preguntamos: ¿Aún permanecen los ideales de Duarte en la  sociedad dominicana?

Juan Pablo nos dice: “Nunca me fue tan necesario como hoy el tener salud, corazón y juicio, hoy que hombres sin juicio y sin corazón conspiran contra la salud de la Patria”.

La corrupción ha opacado todos los valores que una vez tuvo nuestra patria, los valores que Duarte y sus compañeros lucharon por enseñar mientras construían nuestra Patria. La sed de poder se ha apoderado de nuestra moral y ha manchado el perfil de nuestro país. Mientras la corrupción tiene más impacto que nunca en la mente de la población dominicana se ha logrado poco progreso real en la lucha contra ella.

Son lamentables los vasos casos de violencia y feminicidios, la inequidad social, las situaciones precarias de las escuelas y hospitales públicos y, peor aún, la indiferencia del pueblo dominicano al presenciar estos factores y asumirlos como algo normal.

El cambio recae en nuestros hombros. Debemos plantearnos en qué podemos contribuir, que podemos cambiar, que estamos dispuestos a mejorar, como podemos prepararnos para que seamos partícipes del cambio…. Es muy fácil ser crítico de tras de la pantalla de una computadora (los tiempos modernos nos lo facilitan), pero es incómodo apoyar a los más débiles aportando tu presencia física.

Nosotros, los ciudadanos, somos los responsables de hacer la diferencia, de velar por nuestros derechos y los de las futuras generaciones.  El amor y sentido de pertenencia del dominicano aún está presente, sólo es cuestión de abrir los ojos y hacer la diferencia.  No solo conmemorar nuestra historia mediante fechas y datos, sino enseñar los propósitos, esfuerzos  valores que tuvieron estos personajes mostrando que todos y cada uno de nosotros somos capaces de aportar nuestro granito de arena en miras de una sociedad mejor.

 Por desesperada que sea la causa de mi Patria, siempre será la causa del honor y siempre estaré dispuesto a honrar su enseñanza en mi sangre”.

Juan Pablo Duarte

 

Editorial Enero 2018

Si conocieras como te amo dejarías de vivir sin amor, serías más feliz (canción de la Hermana Glenda inspirada en Jn 4, 10).

Iniciemos este año 2018 llenos de alegría, sabiendo que tenemos un Dios que nos ama y que quiere lo mejor para nosotros.

El mes de enero está cargado de fiestas y solemnidades que nos ayudan a recargar las pilas, como cristianos y como dominicanos:

  • Un dios que se hizo hombre entre nosotros para mostrarnos su gran amor y una madre que nos acompaña en este caminar, nuestra Señora de la Altagracia.
  • Un Padre de la Patria que fue capaz de darlo todo por tan noble ideal, Juan Pablo Duarte.

Es tiempo de pintarse la cara color de esperanza, mirar el cielo y respirar profundo diciendo: Sí, se puede.

Madre, padre, se puede seguir adelante, aunque sientas que tu familia se desintegra.

Joven, se puede seguir adelante, aunque sientas que no tienes un Norte y sean ínfimas las oportunidades.  No eres el futuro, el presente te pertenece, esfuérzate, levántate, se hace camino al andar; sigue las sendas de los que llegaron lejos e inventa nuevas rutas.  En tí está la fuerza, el entusiasmo. . ., la alegría.

Todos podemos seguir adelante, aunque los grandes ideales de nuestros Padres de la Patria se desmoronen.  Podemos levantarnos como el Ave Fénix.  Se puede, porque somos un pueblo de fe.  Unámonos y gritemos a una voz:  Sí, con la ayuda de Dios y la compañía de nuestra Madre María, podemos.

Quizás sea el momento de observar el trabajo de las hormigas y asumir el compromiso de hacer bien lo que nos corresponde en la familia, en el trabajo, en la calle, en todo.  No es tiempo de buscar ventajas.  Es tiempo de trabajar por el bien común.

Como institución, hemos superado grandes metas.  Ésta es muy buena señal para forjarnos otras mayores.  La familia lo pide a gritos, nuestro país…, el mundo.  Inyectemos esa dosis que tanto se necesita.  Pongamos nuestro granito de arena, Dios, una vez más, cambiará nuestra agua en el mejor de los vinos.

Que el Señor nos bendiga y nos llene de su paz.