La familia: hilo conductor de la sociedad.

“La familia es considerada hoy como el primer núcleo de la sociedad.

Es, ante todo, una comunidad de amor y de solidaridad”.

(Instituto de política Familiar, España. 2009)

Numerosos científicos sociales, pensadores, filósofos, entre otros, han ocupado su atención y sus investigaciones sobre el tema de la familia, produciendo interesantes y realistas enfoques sobre el impacto de la familia en la sociedad.

Durante mucho tiempo se ha hablado de crisis en la familia, vinculando esto a la rapidez de los procesos de cambio de la institución familiar, cambios que históricamente han sido típicos en toda sociedad y cultura. Estas crisis, que se suceden paulatinamente, no parecen ser nuevas.  Actualmente se atribuyen a causas como la rapidez de los cambios en el escenario social (migraciones, problemas socio políticos y económicos); la dificultad para asimilar las transformaciones culturales y tecnológicas; la incorporación de los nuevos conocimientos; el impacto de nuevas modalidades de convivencia (Matrimonio y adopción legal de parejas homosexuales); el descenso creciente de los matrimonios y el aumento de los divorcios.

Estas situaciones +están demandando un rol más puntual de las escuelas con respecto a la educación de la infancia y de la juventud por esa pérdida de poder socializador de la familia. «“Ahora que la familia no cubre plenamente su papel socializador, la escuela empieza a asumir parte de ese rol incluyendo temáticas de valores y crecimiento personal en el currículo» (Tedesco, 1995, 98). También se habla de las repercusiones que conlleva en los procesos educativos de los hijos de la llamada transición de la “cultura del matrimonio” a la llamada “cultura del divorcio”. (Popenoe). Otros, como Besharov (2003), dice que “la ausencia, casi completa, de normas de convivencia en el interior de la familia, la dificultad en el desempeño de roles estables, la ambigüedad o ausencia de valores que configuren patrones de comportamiento, acaban desintegrando toda forma de vida familiar”.

En la actualidad se intenta modificar la familia, partiendo de las realidades que vivimos y se aprecia un creciente movimiento hacia la revalorización de la familia y su potencial para amortiguar los dramáticos problemas de hoy.

Esta, sigue siendo no solo el lazo de unión sentimental de un grupo humano de similar genética y costumbres. También es el origen de traumas, carencias, miedos y prejuicios. Todo lo cual se admite como parte fundamental de la personalidad de un individuo.

Y si, la familia constituye el eje integrador de la vida de un individuo, esencia de su identidad. Es el espacio donde se forjan rasgos fundamentales de su personalidad, sus valores éticos, sus formas de conducirse y actuar en la sociedad. Por ello se estima que la familia, construida desde y para el amor, es modeladora de una sociedad sana, respetuosa, que puede generar ciudadanos provechosos que la engrandezcan y que procuren el bien común.

“Asumamos el reto y el compromiso de cumplir, desde nuestros roles, reconociendo el impacto que una familia sana tiene en el proceso de desarrollar la personalidad de los hijos para que   las nuevas generaciones logren una saludable integración en la sociedad.