Santa Teresa de Jesús: un ejemplo para la generación actual

Por: Laura Fernández, 4to Secundaria, SJT

¿Cuántas veces las dificultades nos han nublado todos los sueños? ¿Cuántas veces hemos tenido que tenerle paciencia a alguien que no merece paciencia? ¿Cuántas veces hemos tenido que pasar por alto calumnias o zancadillas? ¿Has perdido a alguien muy importante para ti? Si te identificas con alguna de estas preguntas, te cuento que no estás solo, pues todos hemos pasado por momentos tan difíciles o iguales que esos, y te preguntarás si has hecho algo malo o es un castigo, y la respuesta es no, ejemplo de que no lo es, nuestra Santa Teresa de Jesús.

Era huérfana de madre, tuvo que luchar contra la persecución viendo casi desaparecer su orden; en el siglo que nació y murió, las mujeres inteligentes no eran bien vistas, “Basta ser mujer para caérseme las alas”, es una frase de su Libro de la Vida, que es para mí una fotografía que enmarca momentos difíciles por los que pasó por ser mujer, escritora y mística, lo que supuso para ella enfrentar muchas calumnias, zancadillas, y hasta ser condenada en 1575 por la Santa Inquisición de ser parte de los alumbrados, sin contar que su género en algún momento fue una traba, cuando en 1923, fue contestada con un “Obstat sexus” (el sexo lo impide) por el Papa Pío XI, y anunciada por boca de Monseñor Aurelio Galli, la negativa a declarar en ese momento a Teresa de Jesús, Doctora de la Iglesia, cuando la Orden del Carmelo Descalzo elevó la petición; y no obstante a todo no se rindió, ni en su fe, ni en su amor, ni en sus objetivos. Quizás en el fondo de su corazón sabía que la fe y nuestros talentos otorgados por Dios, a veces pasan por momentos en que la obediencia es probada de muchas formas.

Enseñanzas de Santa Teresa de Jesús a nuestra generación actual:

  • Santa Teresa de Jesús, nos enseña a que debemos mantenernos en oración, aunque haya periodos de sequía espiritual y nuestra alma se atribule; le pasó ella.
  • Santa Teresa de Jesús, nos enseña a que debemos mantenernos en oración, aunque haya periodos de sequía espiritual y nuestra alma se atribule; le pasó ella.
  • Que nadie puede devolvernos a la presencia del ser querido que perdimos pero que Dios nos dio una madre y su manto generoso siempre nos acogerá.
  • Que tenemos el deber de sobreponernos y tener valor ante a las dificultades de la vida, con confianza en Dios y nosotros mismos, sabiendo delegar nuestras grandes dificultades a la lógica bendita y razón de Dios que no es la que entienden muchas veces los hombres, aceptando su voluntad y sabiendo escucharlo en cada oración y párrafo de la biblia.
  • A tenerle mucha paciencia y amor al prójimo, aunque ellos mismos no cooperen con esto, a no guardarle rencor cuando nos persiguen, acusan o ponen trabas, pero sobre todo a entender a quienes se oponen a nuestras ideas y respetarlos, sin que esto signifique que dejemos de lado nuestros objetivos y fe.
  • A entender que el don de la inteligencia no tiene nada que ver con la soberbia, pues como ella misma decía: “Una persona inteligente es sencilla y sumisa, porque ve sus faltas y comprende que tiene necesidad de un guía. Una persona tonta y estrecha, es incapaz de ver sus faltas, aunque se las pongan delante de los ojos; y como está satisfecha de sí misma, jamás se mejora”.
  • A reírnos, ser más prácticos, alegres y conversar con las personas, pues no tan solo se aprende de lo que leemos o en lo que somos instruidos, falta un roce con el mundo que nos permite mejorar, aprender y enseñar lo que sabemos, dejando en otros no tan solo un legado de fe, sino también un despertar quizás de un talento, una gran amistad o el bálsamo a un momento difícil. Nuestra doctora de la Iglesia, patrona de los escritores y mística cristiana, nos deja ver en sus escritos rasgos propios de una mujer inquieta, valiente, inteligente, hábil y un ejemplo útil a nuestra generación, no tan solo en el marco espiritual, sino en todo un referente de vida y cómo asumir y afrontar las dificultades con el mejor de los ánimos: “Nada te turbe, nada te espante, todo se pasa, Dios no se muda; la paciencia todo lo alcanza; quien a Dios tiene nada le falta: Sólo Dios basta”…

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