EDITORIAL REVISTA SEMESTRAL – JUNIO 2018

Por un mañana mejor

Basta abrir los periódicos, encender la televisión o la radio o, incursionar en las redes sociales, para percatarnos de la realidad que se vive en el mundo actual.

Crisis económicas, ambientales, políticas, problemas de salubridad, terrorismo, guerras, violencia, fanatismo cultural y religioso son, entre otras, situaciones que generan numerosos eventos que a diario nos impactan, con el riesgo de convertirse en virales muchos de ellos y, que embargan nuestro ánimo, desalentándonos y llenándonos de estupor, dolor e impotencia.

¡Los ejemplos sobran!

Informes especializados, como el publicado por el “Foro mundial de globalización y Pobreza”, refiere que: “Hoy, podemos considerar que la situación del mundo no es, definitivamente, la mejor. Por ello, es importante tener conciencia de esto, a corto, mediano y largo plazo, ya que nos afectará negativamente a todos”.

Otros analistas indican que; “las situaciones a enfrentar como problemas de mayor gravedad, parecen centrarse en el impacto de la pobreza y los efectos negativos de la globalización, ya que ésta suele dejar de lado a los sectores más pobres y marginados del sistema económico”.

La pobreza, sustentada entre otros, por la falta de recursos, la injusticia social, la desatención a la marginalidad y, la falta de empleos dignos y oportunidades de trabajo y formación humana, acarrea males económicos que, sumados a otros males sociales, atentan contra la inserción social de los ciudadanos, en su calidad de vida y en el desarrollo de sus comunidades.

De estos factores, lamentablemente, no está exento nuestro país. En este último aspecto, vale destacar el impacto que tiene la educación, valorada como uno de los pilares que sustentan el desarrollo sostenible del país y de nuestra gente. Es obvio que educar en un país con altos índices de pobreza, evidentes disparidades en términos de justicia social y, con una marcada falta de oportunidades para los jóvenes, constituye un reto importante, ante el cual todos y cada uno, estamos comprometidos a luchar, sin importar el rol que desempeñemos, ni el segmento social y económico en el que estemos ubicados.

En nuestra institución, formamos niños y jóvenes con el claro propósito de que esta formación de base, sea garante de una buena y sólida educación superior, técnica o universitaria. Jóvenes, que sean los futuros líderes y profesionales en distintas ramas, capaces de insertarse en el mundo laboral o iniciar proyectos personales como emprendedores.

Actualmente, se aprecia una intención en las instituciones de educación superior, de variar sus ofertas académicas haciéndolas más novedosas. Tímida respuesta aún, que procura cubrir los reclamos de esta generación de jóvenes inclinados a una formación menos tradicional, atendiendo las necesidades más técnicas, diversas e innovadoras, reconocedoras de talentos y habilidades importantes y, demandadas por el mundo en estos momentos.

Por otro lado, el sistema educativo nacional está inmerso en profundas modificaciones, cuyos efectos van dirigidos a mejorar la calidad de nuestra educación. Esto nos atañe y hemos aceptado el compromiso de los organismos de educación de acoger y prepararnos para asumir esos cambios y modificaciones.

El Colegio tiene claro que somos compromisarios de la educación de niños y jóvenes, conjuntamente con sus familias, las cuales depositan esa confianza en la institución. Lo agradecemos.

Reconocemos ese compromiso, aportando todo nuestro empeño y recursos en la tarea de formar individuos con una buena formación integral, con valores morales y éticos capaces de aportar a la sociedad, los medios para garantizar ese desarrollo que tanto anhelamos. Individuos capaces de ser y hacer posible los cambios.

En esta sociedad convulsa, dispar, con limitadas oportunidades de formación superior y escasas ofertas de trabajo, por un lado y viviendo en una sociedad y un mundo con valores, acciones y hechos cuestionables, constituye una misión y un propósito exigente de atender.

Trabajamos, con dedicación, cumpliendo no solo el compromiso de su formación académica, sino ofertando oportunidades de desarrollo en otros ámbitos, a través del deporte y las actividades cocurriculares y extracurriculares que promovemos. También, tratando de aportar en sus cuestionamientos y la solidez de su pensamiento ético, mediante la acción social y de Fe que incentivamos.

Tenemos depositada nuestra confianza y esperanzas en ellos, jóvenes y niños proactivos y talentosos que prueban nuestras aulas quienes, con su carga de valores sociales y éticos y su formación académica, tendrán los recursos para insertarse y aportar para lograr un país más próspero. Una sociedad más justa y plural, capaz de aportar a ese mundo, nuevas y valiosas respuestas.

Seguimos trabajando…