Editorial Espacio – Junio 2018

Vacaciones y reflexión

La proximidad del final del año escolar nos convoca a la oportunidad de valorar los logros, revisar las estrategias usadas para nuestro trabajo, para  determinar fallos y limitaciones,  para saber qué podemos hacer mejor  y  como  optimizar lo que hacemos.

Definitivamente, este año como todos, ha tenido muchos retos. A la vez, grandes logros que nos impulsan a seguir adelante con un espíritu renovador.

Todo  ello  con el propósito de lograr nuevas metas y satisfacer más altas  expectativas, algo que es válido para todos los que compartimos en esta comunidad educativa, es decir, estudiantes, profesores  y familias.

Es época de evaluar sí, pero también de regocijarnos en los éxitos y trabajar fuertemente en lo que nos proponemos lograr más adelante.

Época de escuchar. De mantener oídos y corazones bien abiertos para seguir creciendo juntos, dando cada cual  lo mejor de nosotros mismos, aunados todos en un propósito común.  Es época de alegría para que, pasado ese merecido descanso de verano, podamos regresar con mayor energía y optimismo.

Es importante recordar que todos recibimos dones y talentos. Unos más, y para ellos, el esfuerzo debe ser quizás  más consistente; otros, quizás un poco menos o distintos, lo que no implica dejar de  esforzarnos en hacerlo mejor cada día.

San Mateo, a través  de  su parábola de los talentos, nos reafirma esto y nos invita siempre a valorar lo que hacemos con esos dones y bendiciones que Dios nos da, asumiendo siempre nuestros compromisos con Fe, buenos propósitos  y alegrías.

Toca ahora evaluar que hemos hecho y logrado con todas las bendiciones recibidas de nuestro Padre Dios. Esas, que tantas veces ignoramos, que dejamos pasar desapercibidas o ignoradas por no estimarlas como valiosas y positivas en nuestra vida y rutina cotidiana.

Retos que desechamos, fracasos que nos desaniman y nos quitan el impulso para seguir adelante y para persistir luchando, esas situaciones que a veces nos hacen dudar de la presencia de Dios en nuestras vidas. Espacios y momentos en los que no hemos reparado en ver su llamada a superarnos  y buscar lo positivo de un mal momento.

Pongamos siempre nuestros talentos a trabajar, a crecer, a multiplicarse, llevando una vida que refleje la gracia y los dones recibidos.

Hagamos, en esta época de descanso, un espacio en familia para valorar cómo hemos trabajado con nuestros talentos.

Recordemos que la calidad de lo cosechado será producto de lo que hemos sembrado y cómo lo hemos hecho.

Esa es nuestra responsabilidad y nuestro deber. Es un buen momento para pensar y actuar en consecuencia.

¡Felices y  hermosas vacaciones! ¡Aprovechemos  y privilegiemos este tiempo de reflexión y descanso en familia!