La dulzura de Mayo

Rosa Elvira Fontana, SJT

Mayo, el mes de La Virgen, el mes de las madres, el mes de las flores,
el mes del trabajo, el mes en que nuestros niños hacen su primera
comunión, y nuestros jóvenes confirman su fe.

Todavía siento la dulzura, cuando llega este mes, de aquellos días en
que recogeríamos las flores más bellas para ofrecerlas a La Virgen:
¡Qué momentos más hermosos! ¡Cuánta alegría en ese entonces!,
¿Qué nos ha pasado ahora? ¿A cambio de qué hemos estado
abandonando estas gratificantes costumbres?

También recuerdo el cariño con que preparábamos el regalo para
mamá, generalmente unas manualidades o ese artículo para la
casa, que ella valoraba tanto y que a veces ni utilizaba, ¡Cómo han
cambiado las cosas!

Cómo olvidar ese “Prepararse para la Primera Comunión, el
nerviosismo, el entusiasmo, la devoción, y lo mismo para la
confirmación. ¡Qué momentos aquellos! Y eso, que no hemos hablado
de la “primera lluvia de mayo”….

Definitivamente, mayo es un mes muy especial, que invita a celebrar
y a regocijarse, a compartir en familia, a dar amor.

No perdamos la fragancia y el sabor de vivir todas estas riquezas que
nos trae este maravilloso mes. Disfrutémoslo al máximo…

Muchas veces los agobios de la vida nos hacen olvidar que ahí está la
esencia de la felicidad, en vivir esos pequeños detalles.

No todo se compra con dinero, por el contrario, lo más valioso no
tiene precio ¿Qué ganamos con tanto afán, si como dice la Palabra:
“Al final de nuestros días no nos llevaremos nada y otros disfrutarán
lo que con tanto esfuerzo tu trabajaste”. Sabemos que el trabajo es
importante y necesario, pero lo más importante es la vida, ese regalo
maravilloso que Dios te dio…. nos dio.

Nunca es tarde…vivámosla a plenitud.
La invitación es clara: lleva esa flor a nuestra Madre María y dale un
fuerte abrazo a tu madrecita del alma querida.