El OTRO COMO ESPEJO

Quien parece un enemigo es en realidad un espejo, el que mejor nos muestra co??mo somos

Francesc Miralles, mentesana.es

Carla y Judit habi??an entrado a trabajar en HumanKey??con apenas un mes de diferencia. Carla estaba desde el primer di??a en aquella agencia de trabajo temporal. A pesar de la crisis, la respuesta de las empresas habi??a sido tan buena que pronto hubo que contratar a una segunda telefonista para atender las llamadas.

Sobre el papel, habi??an dado con la dupla perfecta.??Al igual que Carla, en las entrevistas personales y los tests antes de ser contratada, Judit habi??a demostrado tener una notable empati??a con sus interlocutores, adema??s de hablar fluidamente cuatro idiomas.

En la pra??ctica, sin embargo, algo se estaba pudriendo en aquel frente clave para la oficina. La primera sen??al de preocupacio??n salto?? cuando la gerente detecto?? un extran??o silencio entre aquellas dos mujeres de edad y formacio??n parecidas.

Nunca se las vei??a compartir un cafe????y apenas intercambiaban algunos monosi??labos a lo largo de la jornada.

La crisis definitiva exploto?? un lunes por la man??ana, cuando Carla fue descubierta llorando en el lavabo mientras su tele??fono no cesaba de sonar. Judit tampoco pareci??a encontrarse en su mejor di??a, ya que se equivoco?? al redireccionar dos llamadas.

Ante aquella situacio??n y sin ma??s demora, la gerente convoco?? al jefe de personal para pedirle explicaciones sobre la situacio??n.

???No entiendo lo que esta?? pasando -se disculpo?? el hombre-. Ambas empleadas tienen un curri??culum intachable.??No me consta que ninguna de ellas sea conflictiva.??Segu??n nuestros protocolos, sus perfiles no pueden ser ma??s adecuados para el cargo que ocupan.

???En este caso, quiero hablar individualmente con cada una de ellas ???dijo la gerente.

La primera en entrar al despacho fue Carla.??Con treinta an??os recie??n cumplidos, vesti??a un impecable traje chaqueta y llevaba el pelo moreno recogido en un mon??o. La dulce musicalidad de su voz recordaba a las eficientes azafatas de las peli??culas.

Tras estudiarla con atencio??n, la ma??xima responsable de la agencia decidio?? tomar el toro por los cuernos.

???Creo que has tenido un mal di??a??-la tuteo?? como era costumbre entre el personal de HumanKey-. Ahora que las li??neas telefo??nicas esta??n cerradas hasta man??ana, me gustari??a saber si puedo ayudarte de alguna manera. Soy toda oi??dos.

???Pues, la verdad es que… -la telefonista se sonrojo??-. En realidad no se?? co??mo explicar lo que ha sucedido esta man??ana.??Siento mucho haber abandonado mi puesto.??Prometo que no volvera?? a suceder.

???Tampoco tu compan??era ha estado muy fina. Ha pasado dos veces a nuestro mejor cliente con el departamento equivocado.

???Judit es una profesional extraordinaria??-se apresuro?? Carla a defenderla-. Seguro que este lapsus tampoco se volvera?? a repetir.

La gerente suspiro?? comprensiva y dijo:

???No es el error lo que me preocupa, sino que es obvio que no os lleva??is bien.??Esa negatividad se acaba transmitiendo a los clientes, que acuden a nosotros en busca de soluciones, no de problemas.

???Lo entiendo perfectamente -se ruborizo?? nuevamente Carla-. Nada de esto sucederi??a si no fuera porque… si??,??estoy convencida de que Judit me odia.

?????Co??mo has llegado a esta conclusio??n?

???Aunque llego?? despue??s de mi??, desde el primer di??a me ha tratado como a una enemiga.??Es muy fri??a conmigo y todo parece molestarle,??incluso mi tono de voz al atender a los clientes. He tratado de entenderme con ella pero es imposible. Esta?? todo el di??a de mal humor y cuando intento ser amable me rehuye la mirada. No hay duda de que me odia.

Minutos ma??s tarde, la gerente recibio?? en su despacho a Judit.??Igual que su compan??era, vesti??a un traje chaqueta. Llevaba el pelo corto castan??o a la altura de las orejas, lo que le daba un aire ???retro??? que casaba con el empleo de telefonista.

La voz dia??fana de Judit se hizo oi??r antes de que su jefa la interpelara.

???Siento mucho haber estado tan torpe esta man??ana.??No volvera?? a ocurrir.

???Acabas de hablar como tu compan??era, pra??cticamente con las mismas palabras ???le hizo notar la gerente???. ??Por que?? la tratas con tanta frialdad? ??No te cae bien?

?????Eso ha dicho Carla? ???los ojos de Judit expresaban indignacio??n???. Desde que llegue?? he intentado hacerme su amiga, pero me rehuye la mirada y parece molestarle todo de mi??, incluso mi voz. Me odia.

La gerente tuvo que contener una sonrisa??al llamar al jefe de personal para que volviera a citar a Carla.

Ahora las dos telefonistas, visiblemente nerviosas, estaban sentadas ante su jefa a la espera de lo que ???temi??an??? podi??a terminar en un despido para ambas.

???Vuestros roces no esta??n ocasionados por diferencias de cara??cter -empezo?? la gerente-sino por todo lo contrario:??vosotras dos sois demasiado iguales.

?????Que?? quiere decir con eso? -pregunto?? Carla mirando aturdida a su compan??era.

???Hablare?? en plata, no me ando con rodeos. Las dos sois hipersensibles, lo cual es positivo para la buena atencio??n al cliente, pero vuestro punto de??bil es que vais necesitadas de afecto. Sois ordenadas y cumplidoras en extremo, pero??os ofende??is demasiado ra??pido y sospecha??is hasta de vuestra sombra.

???Eso no es cierto ???se encendio?? Judit lanzando una mirada co??mplice a su compan??era???. Estamos exagerando un malentendido que…

???Seguro que, si indagara en vuestras vidas, hallari??a muchas ma??s afinidades,??ya que habe??is utilizado incluso las mismas palabras para hablar del conflicto. Por ejemplo, las dos vivi??s solas y vuestro curri??culum muestra que tene??is aficiones muy parecidas. ??Por que?? no resolve??is vuestras diferencias, o mejor dicho, vuestras coincidencias man??ana sa??bado con un partido de tenis?

Las operadoras se escandalizaron a la vez ante aquella idea, aunque era cierto que las dos le daban a la raqueta.

???Resumiendo, chicas ???concluyo?? la gerente???. Si no quere??is sudar en la pista de tenis, salid a cenar esta noche y compartid una botella de vino. Seguro que, tras el deshielo, lo vais a pasar en grande.????Sabe??is? Solo nos molesta de los dema??s lo que tambie??n hay en nosotros.??Quien parece un enemigo es en realidad un espejo que nos muestra co??mo somos. Lo que nos separa es, en realidad, aquello que nos une.