Tiempo de ser niño

Sashie Fontana, SJT

En el transcurso de estos días, en diversos ambientes me he topado con la inquietud de qué necesitan los niños ahora, ¿que es mejor realizar?  es favorable tener todas las tardes ocupadas? ¿qué podemos ofrecerles a los niños para que realmente tengan un desarrollo adecuado?

Si bien es cierto que los niños necesitan realizar actividades deportivas y extracurriculares; también es cierto que necesitan tiempo de juego libre y espontáneo. De acuerdo con la Academia Americana de Pediatría en su informe “La importancia del juego para promover el desarrollo sano de los niños y mantener lazos fuertes entre padres e hijos”, el juego es esencial en el desarrollo de los niños; porque contribuye a su bienestar cognitivo, físico, social y emocional. El juego también ofrece una oportunidad ideal para que los padres compartan tiempo de calidad con sus hijos y fortalezcan sus lazos.

Muchos recordamos con nostalgia nuestra infancia donde solía pasarse más tiempo jugando de forma espontánea, montando bicicleta por las calles alrededor de nuestras casas y más allá en ocasiones; como podíamos subir árboles, hacer fogatas y disfrutar con los vecinos jugando al escondido o la lata de sardinas.  Y nos preguntamos cómo pasamos a no dejar que nuestros hijos tengan las mismas experiencias. Buscamos tenerles ocupados con muchas actividades supervisadas pues las responsabilidades nuestras han cambiado, nuestro entorno ha cambiado y ciertamente nuestra sociedad ha cambiado.

Pero aún nuestros chicos siguen presentando la necesidad de compartir con sus iguales de forma lúdica, en especial por los múltiples beneficios que tiene el juego libre.  En el documento publicado por la Montana State University, titulado La Importancia del Juego en el Desarrollo Infantil se citan los siguientes:

  • Permite a los niños utilizar su creatividad y desarrollar su imaginación, destreza y fortalezas física, cognitiva y emocional.
  • Es importante para el desarrollo sano del cerebro.
  • Logra que los niños desde muy corta edad participen e interactúen con el mundo que los rodea.
  • Ayuda a los niños a crear y explorar un mundo que pueden dirigir, manejando sus temores y practicando roles de adultos, muchas veces en grupo con otros niños o con adultos.
  • A medida que viven su mundo, desarrollan nuevas competencias que los ayudan a mejorar la confianza y resiliencia (ser optimista y sobre ponerse a la adversidad) que necesitarán para afrontar lo retos del futuro.
  • Enseña a los niños cómo trabajar en equipo, compartir, negociar, resolver conflictos y adquirir otras habilidades.
  • Aprenden a tomar decisiones, descubrir sus propios intereses y concentrarse de lleno en los temas que los apasionan.
  • Forma sus cuerpos sanos y activos.
  • Acrecienta los lazos de confianza y amor cuando el juego es compartido con uno o ambos padres.
  • Los padres que tienen la oportunidad de compartir el mundo imaginativo de sus hijos aprenden a comunicarse más efectivamente con ellos.
  • Por encima de todo, les da la simple alegría de vivir su niñez y crear hermosos recuerdos para la edad adulta.

 

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