Mirar hacia el otro lado…

Tras la cumbre sobre el cambio climático celebrada en París el pasado noviembre podemos darnos cuenta de que hay mucha preocupación en la mayoría de los países y que están dispuesto a hacer los esfuerzos necesarios para que no siga avanzando el deterioro del planeta, aunque siempre hay países que no están por colaborar ya que ello implica un esfuerzo y ralentizar la industria, caso por ejemplo de Estados Unidos de América.

Llevamos varios años con las mismas teorías, las mismas recomendaciones, los mismos sermones… Sabemos que hay un cambio climático debido a la contaminación y además lo sentimos y lo vemos cada vez que ocurren esos desastres naturales, cada vez más frecuentes y con mayor virulencia. Hemos hecho exposiciones, carteles y todo aquello que sirve para concienciarnos de que debemos hacer algo, pero ¿qué estamos haciendo realmente? Creo que muy poco o nada.

Vamos a salir a la calle para saber si algo ha cambiado. Lo primero que notamos es la gran cantidad de autos y casi todos ellos con un solo ocupante y la mayoría carros de gran cilindrada, lo que hace que el consumo sea mayor y las emisiones de Co2 aumenten. Eso es un buen síntoma. Pocas personas caminando o en bicicleta con lo que para ejercitarse hay que ir a un gimnasio para usar una caminadora que utiliza electricidad.

Nuestros ojos se detienen en la cantidad de vallas publicitarias que informan sobre comercios, pero apenas vemos señales de tráfico ni el nombre de las calles para facilitar el tráfico, con lo que tardamos más tiempo en encontrar una dirección y entorpecemos a los otros conductores. Los conductores se ponen nerviosos y comienzan a pitar…, los oídos se resienten cuando esto ocurre. Hay vendedores ambulantes que anuncian su mercancía y carros que compran todo lo viejo y a cualquier hora del día y de la semana, incluidos los fines de semana. Y no digamos si pasas cerca de un colmadón…

Me tropiezo con un desnivel en la acera y casi me caigo. Los contenes ocupan la acera y los olores hacen que tengas que taparte la nariz. A veces la acera está ocupada por la basura y tienes que dar un rodeo, con el peligro que tiene la calle porque los conductores no respetan. Ha llovido un chin y las calles están inundadas… no debería ser un inconveniente, sino todo lo contrario, pero los imbornales están tupidos y no puede absorber el agua caída. Es un poco molesto encontrarte con que no puedes pasar por donde deberías ir.

Entro en un supermercado y salgo con un montón de fundas innecesarias. En los países avanzados tienes que llevar tu propia funda o te cobran la funda aparte. Mi reflexión… si en los países ricos te cobran la funda, por qué aquí te inundan de ellas, si luego en la casa todo es un problema para almacenarlas. El reutilizarlas sería mucho mejor y así los mares no tendrán ese problema añadido por el cúmulo de platico que afecta a la vida marina.

 

Las grandes empresas contaminan, los gobiernos son cómplices, yo no puedo hacer nada para cambiar las cosas… Todos lo hemos dicho alguna vez, pero no es del todo cierto.

¿QUÉ PODEMOS HACER?

  • RECICLA: reciclar 1 Kg. de latas de aluminio usadas consume diez veces menos energía que producirlas; y se utiliza mucha menos energía para fabricar papel a partir de periódicos viejos que de la pulpa de madera
  • Apaga las luces cuando no hagan falta. Los hogares son responsables del 30% del consumo de electricidad, de manera que si todos ahorramos electricidad, el efecto será considerable.
  • El automóvil particular es responsable del 10 % de las emisiones de CO2.El transporte público, la bicicleta y la marcha a pie son alternativas más baratas y saludables.
  • Planta un árbol(siempre teniendo en cuenta las características ecológicas de la zona y los permisos necesarios). Cinco árboles pueden absorber hasta 1 tonelada de CO2 a lo largo de su vida.

 

Todo depende pues de que el compromiso de todos y cada uno de nosotros no se quede en meras intenciones. Nosotros ya sabemos en qué podemos contribuir. Vamos a hacerlo. No miremos a otro lado… todo empieza con nosotros.